Wake Up People

lunes, agosto 21, 2006

Capitulo 4




Siento no haber empezado presentándome. Me llamo Lucy Stolle, tengo 26 años y, trabajo de secretaria para un abogado famoso aquí en Inglaterra, donde todos los millonarios son millonarios y, el resto somos pobres.

Su nombre es Eric Smith, tiene 36 años y es un niño de papá. Trabaja mucho, tanto que aún y estar casado tiene aquí también una chica, Susanne, que le quita las penas cuando su mujer no está presente en el momento preciso para dar rienda suelta a su imaginación. Mientras, Susanne le ayuda a descargar adrenalina.

Es curioso, cada vez que "Ditsie", (así es como le llaman a mi jefe aquí) necesita de su ayuda, me pide que no le molesten, que tiene que estar tranquilo para poder pensar mejor, claro que, Susanne es su musa, por lo tanto ¿Es normal que en ese momento lo acompañe, no?

Lo más curioso de todo este asunto, es que incluso me dice que cuando llame su esposa, Rachel, le diga que está ocupado, y eso no me extrañaria tanto si no fuera por que siempre me esta hablando y restregando de la buena comunicación que tiene él con su família, incluida su esposa, claro. Siguiendo adelante, voy a contar que Ditsie tiene un niño, Christian, y que está en una edad problemática, tiene 16 años y la verdad es que no tiene muchas ganas de seguir el ejemplo de su padre, aún sabiendo que él así lo desea.

Quizá os pregunteis, ¿Por qué me he puesto a hablar de todo esto, si tengo un problema mayor al saber que he estado en coma y no sé por que? (aunque la verdad, empiezo a hacerme una idea), o bien que mi amiga está embarazada y que puede que su hijo sea huérfano de padre y tenga SIDA. Pues bien, el problema viene después.

Al volver al trabajo, después de no presentarme el lunes sin ningún motivo ni aviso alguno. Después de entrar en la oficina intentando por todos lo medios de que Ditsie no me viera, por fin consigo sentarme en mi mesa y encender el ordenador. Por un momento creí que podría disimular mi ausencia del día anterior. ¡Qué inocente! Justo después, veo de reojo que hay una silueta delante de mi. Sin girar bruscamente la cabeza para no parecer asombrada ni preocupada, intento identificar a la persona. Por su contorno diria que es hombre, y bastante atractivo diria incluso. Lentamente giro mi mirada hacía el hombre y confirmo lo que mi mente sospechaba, era Ditsie. Segundos después de descubrir esa dura realidad, oigo una voz delante de mi distorsionada por el efecto de asombro. La voz decía que me reuniera con él en su despacho dentro de cinco minutos. No me lo podía creer, desde que llegué allí, y llevo seis años, nunca me había "reunido" en su despacho. Estaba algo preocupada y excitada al mismo tiempo.

Siguiendo con sus ordenes me reuní con él en su despacho, me hizo sentar y la verdad es que desde ese punto de vista el despacho parecia mucho más grande de lo que en realidad era.

Los problemas empezaron a partir de ese mismo instante. Comenzó pidiéndome explicaciones de porqué había faltado un día al trabajo (enseguida supe que se refirió a ayer), sin ninguna explicación ni aviso. No sabía qué decir, y a partir de aquí empezaron mis problemas de verdad. Me dijo que eso no lo podía tolerar en esta empresa ya que su reputación era magnífica y había estado trabajando en ella muchos años, la verdad es que no entendí muy bien si se refirió a que él había estado trabajando muchos años en la reputación de la empresa, o por lo contrario había sido su padre. En fin, lo que realmente importaba era que me había metido en un lio muy grande, y cada vez me estaba costando más salir de él.

Desesperada sin saber que hacer ni que decir, se me ocurrió la brillante idea de tirarle los trastos. Quiero que sepais que JAMÁS en mi sano juicio lo hubiera hecho, pero esa situación era extrema, era o mi dignidad o mi trabajo, y como podreis comprender la dignidad no da de comer.

Para mi sorpresa, me rechazó, por lo tanto me quedé sin dignidad sin trabajo y mi autoestima bajo bastante, más de lo que podría haber deseado. Finalmente, como aquel perro que acaba reconociendo que ha perdido su batalla, me fuí con el rabo entre las piernas, con un alquiler carísimo que pagar y un montón de deudas que dentro de poco se convertirian en piernas rotas si no conseguía rápidamente el dinero para cubrirlas. Por un momento pensé que podría amenazarlo con contarle todo a su mujer sobre Susanne, pero algo me dijo que no me serviria de nada, y no por que no le importara que ella se enterara, si no que mas bien por que ella ya lo supiera.

Lo único que me quedaba era el alquiler de este mes, algo de comida en la nevera y 100 € de lo que me sobró del mes pasado. Estaba en fase de depresesión pos-despidodetrabajo. Algo me recordó que en estas ocasiones solía hacer algo, algo como llamar a Ray, mi alma gemela, solo que esa alma , era un chico. Y los chicos hasta ahora lo único que me había aportado eran sólo problemas. Pero, ante todo, decidí llamarle. Por lo menos podía pagar el telefono, así que dió tono. Marqué su número y conseguí hablar con el, siempre estaba dispuesto a escucharme.

Le conté lo del coma, y le dije que lo más seguro es que me pasé con las drogas y que acabara yendo engañada por mi subconsciente a una casa de alguien al cual no conocía y acabara acostándome con alguien al cual no había visto en mi vida. De eso vino el hecho que despertara sola, en una casa extraña, en un lugar desconocido sin saber lo que me pasó. Es la respuesta más logica que me cabe en la cabeza.

Siento no haberlo contado antes, no es que me sea de agrado decirlo. Es más, estoy luchando por dejarlo, pero es más fuerte que mi alma. Las drogas me tienen atrapada e intento desintoxicarme, pero, el fin de semana es muy largo, y la fiesta muy corta.

CONTINUARÁ..